Mi camino hacia la web 2.0 se ha trazado de manera particular y constructiva, quizás debido a los intereses diversos que me promovieron a dar los pasos de exploración y descubrimiento, y a la riqueza que he encontrado a lo largo de dicho camino. Por esta razón esta crónica de viaje, desprovista de cualquier pretensión, se contará a partir de los objetivos buscados y logrados, y la senda que ellos marcaron. Espero que este artículo sea complementado con experiencias futuras, ya que esperanzado en la naturaleza dinámica de este proyecto personal, auguro muchas más emociones, retos, obstáculos, caídas y logros en este trayecto que apenas estoy comenzando.
Meta 1: Acceder a un nuevo mundo sin naufragar en él.
Desde muy pequeño tuve la oportunidad de interactuar con computadores personales, siendo un Texas Instrument rudimentario el aparato con el que hice mis primeros pinos, siendo casi un niño, en el mundo del hardware y el software. Esta incursión se complementó con mi precoz interés en la ciencia y la tecnología, el cual abracé al atesorar la gran obra de Carl Sagan en mi generación (Cosmos, para los que no rondan los treinta). A mediados de los noventa me encontraba cursando mi carrera universitaria (por cierto, poco relacionada con la ciencia y la tecnología), con casi una década de contacto con los ordenadores. En ese entonces se comenzaba a vislumbrar en nuestro entorno un nuevo fenómeno tecnológico: “Internet”, todavía muy básico, y al cual solo se accedía a través de protocolos que hoy parecen primitivo (“telnet” por solo nombrar alguno). La world wide web, estaba apenas en sus inicios, y eramos pocos quienes accedíamos, desde las universidades a este nuevo entorno. En ese entonces desarrollé por algunos años cierta aversión a entrar de lleno en esta nueva “ola”, ya que me consideraba propenso a caer en una adicción que consumiría mis horas. Esa visión inicial me permitió concebir a la red como un repositorio de herramientas y no como un lugar para dar rienda suelta a bajos instintos que carcomen a muchos y desvirtúan su inmenso poder.
Meta 2: Descubrir intereses y obtener mejor información sobre ellos.
Este objetivo me lo planteé ocho años atrás, cuando navegaba en la red sin un norte muy definido, siendo un profesional que ejercía en un área muy desligada del mundo tecnológico. En ese entonces, en un intrincado proceso exploratorio al cual dedicaba mi tiempo libre y cuyas primigenias herramientas eran: Metacrawler, webcrawler y mucho empeño, encontré un interesante sitio en español dedicado a la divulgación de la tecnología de internet: “Baquia.com“. Uno de mis primeros pasos fundamentales en este trayecto fue el suscribirme a su boletín de noticias. A través de dicho boletín comencé a acrecentar mis conocimientos sobre el mundo virtual y eventualmente pude acceder a muchos mejores recursos para desenvolverme en la red, explotando mis gustos cuya potencialidad aun no se me revelaba.
Meta 3: Moverme rápida y efectivamente en la red.
Uno de los principales hallazgos de esas épocas iniciales de interacción virtual fue el descubrimiento del “sabio Google”. La simple página californiana, mejoró ostensiblemente mis procesos de búsqueda. Una muestra de ello fue la consecución de un reto investigativo: encontrar virtualmente a una amiga estadounidense conociendo su nombre, algunos de sus hobbies, su lugar de residencia, su carrera universitaria y el dato de que estudiaba a una hora de distancia de su casa. Dicho reto puede sonar intrascendente el día de hoy, pero en 1999 no contábamos con herramientas como Google Maps, Google Earth, y muchas otras que harían mucho más sencilla nuestra búsqueda. Después de dos largas semanas de navegación logré ubicar a mi amiga y establecer con ella comunicación electrónica (hasta ese momento sólo nos unían cartas escritas, medio de comunicación que en la actualidad suena romántico y obsoleto). Este pequeño reto resuelto y el tener fuentes de información con verdadero peso específico, me hicieron partícipe del gran potencial que la red podría tener en mi vida.
Meta 4: Hacer de internet la plataforma de mi medio de subsistencia.
En el año 1999 nos encontrábamos en pleno apogeo de la “burbuja”. Todos los días nos topábamos con fabulosas historias de muchachos haciéndose ricos por el solo hecho de lanzar una idea aderezada de virtualidad. Todos mis anteriores pasos trajeron como consecuencia directa mi propensión a explorar dicha versión del “sueño” (por no decir americano). De la manera más incidental, mediante procesos de búsqueda en la red, mi hermano (y actual socio) y yo nos topamos con el internet móvil (el vocablo WAP para ser más exactos) y después de tratar de entender lo que significaba, lo vislumbramos como una verdadera oportunidad para crecer en nuestro proyecto de vida y generar desde muy jóvenes nuestro medio de subsistencia. Nace entonces nuestra amada empresa “Nodrizza“, motor de nuestras vidas por los últimos seis años y que sería sólo una ficción, si no mediara la existencia de internet. Los servicios y aplicaciones que ofrecemos a nuestros clientes corren por las venas de la red y nuestro trabajo cotidiano sería imposible sin el concurso del browser y el correo electrónico.
Meta 5: Depurar a la red como mi repositorio de conocimientos
Cierto día, no hace mucho tiempo, pude descubrir a fabulosa funcionalidad de Google para la configuración de páginas personales. A partir de una necesidad profesional y personal de más y mejor información, dicha herramienta me proporcionó la creación de un repositorio personalizado y especializado de “fuentes” en diversos temas de mi interés personal y profesional. Utilizando la tecnología de sindicación de contenidos, tengo, cada vez que abro mi browser, acceso a información fresca sobre los temas que me apasionan, y por este motivo desarrollé un renovado hábito de lectura especializada en la red. A partir de dicha lectura, nuevos términos se fueron posicionando en mi consciente, entre ellos, el de la Web 2.0, como fenómeno renovador y realidad inquietante para escudriñar en ella.
Meta 6: Desarrollar mi interés investigativo
A partir de este repositorio de herramientas de segunda generación, poco a poco incursioné en nuevos temas, refrescantes para mi renovado intelecto. Uno de mis viejos aliados “baquia.com”, dispuesto ahora como un feed en mi página personal de google, me fue adentrado a realidades que en el momento actual me resultan enteramente palpitantes. Una de ellas y quizás a la cual le estoy descubriendo mayor poder, es la de “las redes sociales de noticias”. Inquieto por un artículo “baquiano” sobre una nueva red de este tipo (en español) con interesantes funcionalidades (coRank), me dispuse a ingresar a la misma. Instantáneamente surgió el amor a primera vista, promovido por la gran calidad de contenidos que al instante me provee dicha red, y por el “poder” que me otorga al convertirme en influenciador de opinión siendo un miembro activo y responsable de la misma. Esta experiencia a revitalizado mi interés investigativo, y me ha hecho remembrar las épocas donde las IPOs de cientos de dot com, me inspiraban. Esas historias se renuevan en el espíritu de la web 2.0, pudiendo encontrarme con verdaderas historias de éxito en este nuevo entorno.
Meta 7: Dar rienda suelta a mis más profundos deseos
Con todo este trayecto, un día me vi con todas las herramientas y potencialidades en un entorno nuevo y apasionante, para seguir dando rienda suelta a mis intereses y desentrañar algunos de mis anhelos más profundos que nunca se habían cristalizado. La escritura, ese inmenso mundo de exploraciones internas y externas, al que miraba siempre con tanto interés pero con tan poca disciplina, está encontrando en los mecanismos 2.0 (en la blogosfera), un verdadero espacio en mi vida. Mi interés investigativo y enciclopédico en los temas que me movieron desde niño, se ve potenciado por fenómenos de interacción social, sólo posibles a través de esta nueva ventana. La disciplina y el compromiso personal con estos objetivos de vida, renacen acompañados de esta nueva tecnología. Sólo siento gratitud por el camino que me ha tocado recorrer de la mano de mis intereses; gracias a él mi tránsito por la existencia se hace más completo y se posibilita aun más el anhelo de rozar positivamente otras existencias en este nuevo espacio de interacción.
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